La
Sonata de César Franck, por Paula Coronas 
La sonata presenta la tonalidad
de La mayor y está toda ella basada en tres células
melódicas generadoras que recorren toda la pieza.
Dedicada al violista Belga Eugene Ysáye (1958-1931),
la obra abre nuevos horizontes dentro del género.
Por una parte, se respira en ella un ambiente puramente
romántico, heredado del auténtico Lied Alemán,
y por otra se percibe esa libertad y flexibilidad casi
improvisatoria que la música francesa posee.
Con todas estas novedades la sonata
está desarrollada en cuatro movimientos:
El primer movimiento allegretto.
Nos es magistralmente presentado
en forma de sonata sin desarrollo. Consta de un tema principal
que contiene la primera célula melódica
de la que hablábamos anteriormente, cuyo atractivo
reside especialmente en su misterioso equipaje armónico(acordes
de novena) que viaja acompañado de una gran incertidumbre
tonal. Este tema oscila hacia la dominante desde donde
arranca la segunda melodía, extremadamente modulante
y de verdadera belleza lírica. Tras la reexposición,
de nuevo aparece la primera célula melódica,
la cual dotada de una enorme fuerza expresiva y sugestiva,
se encarga de cerrar felízmente este primer movimiento.
El segundo movimiento
allegro en Re. Corresponde
a la forma tradicional de primer tiempo. Encontramos en
él la vehemencia y vigor de un tema rítmico
que abre esta sección. Expuesto por ambos instrumentos
(piano primero y violín después) el tema
es acompañado por un ornamento dinámico
y en tres fases diferentes. Seguídamente, una breve
transición construida con material de la priméra
célula, da paso al precioso segundo tema, auténtica
expansión melódica dispuesto en tres fases
dobles, en donde la grandiosidad de la armonía
hace de este pasaje uno de los más inspirados y
emotivos de esta sonata en concreto y de la música
Franquiana en general. El desarrollo, bastante largo,
comienza con "un recitado quasi lento" que enlaza
con un fragmento basado en el segundo tema a partir del
cual se suceden contínuos cambios de tono, ocasionando
interesantes modulaciones que vacilan entre la oscuridad
y la luz. Finalmente la reexposición libera de
esta vaga atmósfera incierta preparando el tramo
final, que constituye esa magnífica subida arriesgada
y compleja técnicamente para ambos instrumentos,
suponiendo la explosión de todo el material lírico
y emocional contenido y expuesto a lo largo de este brillante
y genuino segundo tiempo.
Tercer movimiento Recitativo-Fantasía.
Es de gran originalidad e inspiración.
Sirve de andante y presenta un aroma muy cálido,
tranquilo pero a la vez apasionado. Está pensada
a partir de una fantasía propiamente dicha y una
melodía compuesta de diversos elementos. La fantasía
consta de un doble recitado, que se repite dos veces en
función de cambios armónicos sugerentes.
Tras este sensual y arrebatado recitativo,observamos pasajes
muy libres, casi improvisatorios, desembocando en virtuosas
y pletóricas cadencias plagadas de riqueza sentimental.
Exquisito pues resulta este recitativo fantasia, presidido
por la magistral manufactura y sensacional calidad expresiva
y melódica del maestro Belga.
Cuarto movimiento allegreto
mosso. Es tal
vez el mejor de los cuatro que contiene esta sonata. El
tema principal forma un canon perpétuo a la octava,
constituyendo además una melodía apreciadísima
por su valor emotivo y conmovedor. La disposición
estructural de este cuarto movimiento es muy particular,
alternando secciones de canon con estribillo y cuplé.
De textura muy rica y densa, la escritura de este final
es originalísima. También hay que destacar
pasajes de gran dificultad ejecutiva, mostrando a veces
un sentido ampuloso y brillante que confiere a la pieza
la categoría y prestancia que encierra en sí
misma. Tímbricamente muy bien lograda, de sonoridad
amplia y brillante, C. Franck recrea aquí uno desus
máximos exponentes formalmente hablando. Este cuarto
movimiento reune por tanto todas las condiciones necesarias
para provocar de inmediato en el oyente el impacto, la
admiración por la música de calidad.
Recomendamos a los más jóvenes la audición
de esta bella y magistral sonata para violín y
piano cuyo deleite será sin duda justificado. En
C. Franck encontraremos la música con mayúsculas.