Carta
de Giuseppe Tartini a Magdalena Lombardini 
“Su
estudio y ejercicio primordial deberá limitarse
esencialmente al arco; de esta manera será usted
dueña absoluta usándolo en el sonabile
o cantabile.
El primer ejercicio debe
consistir en el apoyo del arco sobre la cuerda, tan levemente
que la emisión del sonido sea más bien un
alito y no ya una percusión. Esto se obtiene con
la ligereza del pulso y con la inmediata prosecución
de la arcada. Luego de este apoyo no hay peligro de asperezas.
De esta suerte usted se posesionará del arco en
cualquier punto: en el centro, punta y talón, tirando
y empujando. Para efectuar este trabajo debe empezarse
con la emisión de sonido sobre una cuerda al aire,
el la, por ejemplo. Se empieza pianissimo, aumentado
paulatinamente hasta el fortísimo. Este
estudio deberá hacerse tirando y empujando.
Empiece usted pronto este
estudio y utilice, por lo menos, una hora diaria, un poco
por la mañana y un poco por la tarde; y no olvide
que este ejercicio es el más importante y más
difícil de todos.
Cuando se haya posesionado
de esto le será fácil la emisión
que desde el pianissimo llega al fortissimo
en la misma arcada. Le resultará fácil,
también, el apoyo del arco sobre la cuerda y podrá
hacer con él todo cuanto le plazca.
Para obtener la suavidad
del pulso, de la cual proviene la velocidad del arco,
será indispensable que usted toque todos los días
alguna fuga de Corelli toda en semicorcheas, que son tres
y se encuentran en su obra V; más aún, la
primera se halla en la sonata en re mayor. Usted, poco
a poco deberá tocarla siempre más movida
hasta alcanzar la velocidad que más le sea posible.
Es preciso, sin embargo,
advertirle: 1º) tocarlas staccato, es decir, perladas
y con una breve pausa entre una y otra nota; y 2º)
con la punta del arco al comienzo de este estudio; empero,
cuando llegue a hacerlo, entonces no las ejecute sino
con la parte del arco que está entre la punta y
el centro. Cuando domine este punto del arco, practique
entonces de igual modo, con el centro del arco y sobremanera,
tenga presente en estos estudios, empezar las fugas, ora
con la arcada tirando, ora empujando, cuidándose
de no empezar siempre tirando. Para obtener esta ligereza
de arco es muy útil saltar una cuerda del medio
y estudiar fugas en semicorcheas. De éstas puede
usted tocar cuantas quiera y en cualquier tonalidad, por
cuanto son verdaderamente útiles y necesarias.
Con respecto a la mano del mango, le recomiendo estudiar
una sola cosa que basta para todas , y es la siguiente:
(... estudiar la 2ª, la 3ª, la 4ª y la
5ª posición... hasta alcanzar el dominio absoluto...).
Paso ahora al 3º, que
es el trino. Yo deseo de usted que sea lento, movido y
rápido, es decir, batido despacio, movido y rápidamente.
En la práctica se necesitan estos trinos diferentes,
no siendo verdad que un trino que sirve para un Grave,
deba ser el mismo para un Allegro.
Para efectuar dos estudios
de una vez, y en un solo acto, comience usted siempre
sobre una cuerda al aire ( la 1ª o el cantino (mi),
que es lo mismo ) una arcada larga como una emisión
de voz, y empieza el trino despacio, y poco a la vez,
gradualmente, lo reduzca a Presto.
...
Este estudio hágalo con asiduidad y atención,
y lo empiece sobre una cuerda al aire, porque si usted
llega a hacerlo bien sobre una cuerda al aire, mucho mejor
lo hará con el 2º , 3º y 4º dedo,
sobre el cual deberá hacer un ejercicio particular
porque es el más pequeño de sus hermanos...”